Eureka Express – Diciembre 2025 | Europa, en la trampa de la tecnología media

Un mismo hilo recorre el último Eureka Express de 2025: la importancia por no decir necesidad de que vayamos dejando atrás los records para perseguir resultados tangibles.

El de la inversión en Investigación y Desarrollo es un claro ejemplo de esta lógica que debería guiar nuestros pasos y los de instituciones y empresas. Europa invierte más en I+D, pero el diagnóstico de EuropeG avalando los informes Letta y Draghi recuerda que sin mercados profundos, reglas que no frenen la innovación y un instrumento tipo el estadounidense ARPA, la ciencia no se traduce en escala.

Esa misma idea aterriza en casa: el GEM Galicia muestra menos épica y más supervivencia empresarial; el reto ya no es arrancar, sino validar, consolidar y escalar. También el mapa de startups en España de South Summit apunta en esa dirección: generan más ingresos y patentes, pero adolecen de equipos pequeños y rondas tempranas que piden capital paciente y talento para dar el salto.

La economía circular añade una dimensión laboral esperanzadora: por fin sabemos cuántas personas trabajan ya en actividades circulares —millones a escala global— y qué políticas activan empleo digno y transición justa gracias a la definición de una nueva metodología de cálculo. Medir mejor para crear mejor.

En paralelo, compartimos dos proyectos que asoman por la puerta de Inova y que empujan en esa lógica de impacto: el Centro de Investigación Mariña de la Universidade de Vigo ha  confiado en Inova para coordinar y comunicar sus acciones de Alfabetización Oceánica con enfoque internacional. Y la Autoridad Portuaria de Vigo ha renovado la Oficina de Cambio Climático para acelerar descarbonización y logística verde.

Ideas, datos y ejecución remando en la misma dirección: convertir conocimiento en valor, empleo y competitividad.

Inversión récord en innovación en la UE… pero sin escala

Europa presume de ciencia, pero no convierte suficiente conocimiento en productos y empresas líderes. El último policy brief de EuropeG lo resume con crudeza: la UE gasta en I+D el 2,3% del PIB, 1,2 puntos menos que EE. UU., y la brecha está sobre todo en el gasto privado; además, buena parte del esfuerzo se dirige a tecnologías maduras, lo que abona una “trampa de la tecnología media”.

El diagnóstico no va solo de dinero: la fragmentación regulatoria y la ausencia de un mercado único de capitales, energía, telecomunicaciones y conocimiento impiden que las empresas ganen tamaño y que la innovación llegue al mercado con la velocidad necesaria.

EuropeG plantea un marco útil para entender por qué Europa avanza con el freno echado: el “trilema” entre política industrial, regulación y defensa de la competencia. Aplicadas a la vez, chocan; a menudo hay que priorizar dos frente a la tercera para ganar eficiencia dinámica sin renunciar a la estática.

Ejemplos sobran: normativas ambientales o digitales que, sin una visión de sistema, entorpecen el despliegue de energías limpias, centros de datos o IA; o reglas de competencia centradas en precios que han dificultado consolidaciones en telecos o banca.

¿Solución? Draghi y Letta, en sus respectivos  informes sobre Competitividad y Mercado Ünico, coinciden en lo esencial con el informe de EuropeG: completar de verdad el mercado único y reducir “la tela de araña” regulatoria para permitir que surjan mercados profundos de capitales, energía, transporte, telecomunicaciones y conocimiento. Eso no solo abarata el coste del capital; también multiplica la recompensa por innovar y hace compatibles competencia efectiva y escala empresarial.

Pero, recordando lo dicho por Draghi, aunque integremos mercados, no bastará sin un gran esfuerzo inversor público en infraestructuras estratégicas y sin revisar políticas de competencia y sostenibilidad para alinear eficiencia estática con innovación futura y descarbonización con competitividad.

En innovación, el informe es explícito: hace falta una “ARPA europea”, en referencia al modelo de agencia de innovación que ha demostrado ser exitoso en Estados Unidos. Reformar el European Innovation Council hacia un mandato tipo ARPA (TRL 3–5), con directores de programa emprendedores, procesos más ágiles y gobernanza orientada a resultados; y, condicionado a esa reforma, duplicar el próximo Programa Marco hasta 200.000 M€ en 7 años.

La comparación hoy es desfavorable: la línea Pathfinder contaba en 2024 con 254 M€, frente a los 4.100 M€ de DARPA y 2.000 M€ de otras agencias ARPA en EE. UU., un tamaño que ilustra por sí solo el déficit europeo en innovación disruptiva.

Este marco contrasta con la narrativa autocomplaciente de “récord sobre récord”. España anuncia 23.931 M€ en I+D (1,5% del PIB) en 2024, máximo histórico, más empleo en I+D y mayor participación femenina. Son avances reales que celebrar. Pero, a la luz del diagnóstico de EuropeG, el reto no es solo crecer en términos absolutos, sino dónde y cómo crecer: más I+D empresarial, más capital paciente y menos fricción regulatoria para escalar deep tech; pasar del input al outcome. La cuestión de fondo no es si gastamos más, sino si el sistema convierte ese gasto en empresas competitivas a escala global.

Tasas de crecimiento interanual del gasto en I+D_Comparativa internacional

Galicia ofrece un espejo útil. La comunidad marca su propio récord (1.058 M€, +~10% anual) y asciende al sexto puesto autonómico. Bien. El siguiente paso es mover el mix hacia I+D privada y proyectos intensivos en tecnología con salida a mercado, apoyándose en la arquitectura regional de conocimiento y en vehículos de coinversión que reduzcan dependencia bancaria.

Es la lógica Letta–Draghi trasladada al plano regional: unión de mercados (del dato y del conocimiento), menos costes de transacción y más escala para que universidades, hospitales y centros tecnológicos trabajen con demanda industrial real.

Europa no saldrá de la trampa con convocatorias dispersas ni con más burocracia. Hace falta combinar tres palancas: mercados integrados y “autocontención regulatoria” para crecer sin ahogar la competencia, agencias tipo ARPA y un Programa Marco duplicado para financiar riesgo tecnológico temprano y acelerar la traslación, y política industrial selectiva con inversión pública que acompañe la escala privada en sectores estratégicos.

Solo así los próximos “récords” dejarán de ser un fin en sí mismos y pasarán a medirse en productividad, exportaciones tecnológicas y scaleups europeas liderando las cadenas de valor del futuro.

Informe GEM Galicia 2024-2025: menos épica en el emprendimiento y mejores resultados

El nuevo GEM confirma que el progreso viene por calidad: la actividad en fases iniciales apenas se mueve (TEA 6,5%), pero lo decisivo es que crecen las empresas que pasan el “valle de la muerte”. En 2024, las iniciativas consolidadas suben al 7,0% y los cierres efectivos caen al 1,2%. Es decir: más proyectos encuentran mercado y sobreviven mejor.

¿Por qué ocurre? Porque el optimismo “teórico” no basta y quien emprende lo sabe. Por primera vez, la población no emprendedora ve más oportunidades (29%) que la emprendedora (23%): fuera del negocio se percibe potencial; dentro, prima la prudencia ante costes, inflación e incertidumbre.

La conclusión es práctica: el embudo crece por arriba, pero solo prosperan quienes validan pronto, afinan la propuesta y escalan cuando hay señales sólidas.

El entorno acompaña, aunque con tareas pendientes. La nota del ecosistema gallego (4,9/10) supera la media española (4,3) y se acerca al “aprobado” internacional, encadenando tres años de mejora.

¿Fortalezas? Infraestructura física y de servicios (6,3), comercial y profesional (6,0) y programas públicos (5,9). ¿Cuellos de botella? Financiación (suficiencia 4,1; acceso 4,2) y educación emprendedora escolar (3,0).

Traducido: hay buenas bases y apoyo, pero faltan capital a medida y competencias prácticas desde etapas tempranas.

Qué hacer con todo esto:

  • Proteger lo que funciona —menor burocracia y continuidad de programas— para consolidar empleo e ingresos antes de perseguir crecimientos ambiciosos. Los datos avalan que la supervivencia mejora; no la pongamos en riesgo.
  • Atacar los frenos estructurales: formación aplicada (modelo, ventas, finanzas) y vehículos de financiación temprana y de crecimiento (no solo bancarios).
  • Acelerar la transferencia de I+D a mercado y reforzar la compra pública innovadora para crear demanda temprana de soluciones.

En síntesis: Galicia está cambiando el “tempo” del emprendimiento. Menos euforia, más ejecución. Con un embudo de entrada ancho, un entorno que mejora y foco en capital y capacidades, el próximo salto no será de cantidad, sino de productividad y valor añadido.

Startups made in Spain: más madurez, mismo reto de escalar

Buenas noticias con letra pequeña. Según el Mapa del Emprendimiento 2025 (South Summit), el 22% de las startups españolas ya supera los 150.000 € de ingresos. La foto sugiere más consolidación: el Ebitda positivo se mantiene estable (16–18%), la vida media pasa de 2,7 años (2021) a 3,5 (2025) y las que cuentan con patentes suben del 15% al 23%. Tres señales de que el producto progresa, el cliente paga y aparece propiedad intelectual.

¿Dónde aprieta el zapato? En la escala. El modelo dominante sigue siendo equipos de 2–5 personas y cae la formación de equipos grandes. Además, crece el número de proyectos con un solo fundador: pueden arrancar más rápido, pero suelen sufrir en ventas, financiación y go-to-market internacional.

Se nota también en la estructura de rondas: predomina la seed (44,9%) y la pre-seed (37,9%); la Serie A representa solo el 16,2%. Es decir, mucho pipeline temprano y menos gasolina para el salto de escala.

La internacionalización avanza con cabeza: operación típica en 2–3 mercados (como en Europa o Asia), con Francia y Estados Unidos como destinos prioritarios por tamaño y valor del cliente, por delante de Portugal.

En cuanto a prioridades, más del 20% de los fundadores pone el foco en levantar capital, pero también en ganar visibilidad y atraer talento—palancas imprescindibles para romper el techo de cristal de los equipos pequeños.

En Latinoamérica se valoran más los acuerdos estratégicos y en África el soporte tecnológico y de gestión, recordando que el contexto importa.

Producto: el software manda (50%), por encima de hardware o bundles físico-servicio. En conjunto, ecosistema más maduro, con mejores ingresos y patentes; el siguiente paso es escalar equipos y capital para convertir esa tracción en liderazgo internacional.

Economía circular: un filón para el empleo

Por fin hay una base común para medir el empleo circular. El nuevo informe de Circle Economy, junto con la OIT y el Banco Mundial, establece la primera metodología global y ofrece una radiografía de 177 países: entre 121 y 142 millones de personas (el 5–5,8% de la fuerza laboral mundial) ya trabajan en actividades de economía circular.

No son nichos: la circularidad atraviesa sectores y cadenas de valor, con empleo formal e informal, desde la reparación y el upcycling hasta la gestión de residuos o nuevos modelos de servicios.

¿Por qué importa? Porque medir permite hacer política: al alinear definiciones e indicadores, los gobiernos pueden orientar financiación, regulación y formación hacia donde más impacto tienen—y reconocer el papel crítico de trabajadores históricamente invisibles, especialmente en la economía informal.

La proyección es ambiciosa. En paralelo, la OIT recuerda que una economía circular y baja en carbono puede generar 100 millones de empleos para 2030, aunque 78 millones podrían verse afectados por la transición. La clave es el cómo: un Programa de Trabajo de Transición Justa que ponga en el centro derechos laborales, reciclaje y mejora de cualificaciones, y protección social para amortiguar cambios sectoriales. Sin esas palancas, el potencial se quedará en promesa; con ellas, se convierte en motor de bienestar.

¿Qué hacer desde aquí? Tres prioridades:

1) Mapear el empleo circular propio usando la metodología global para detectar brechas.

2) Activar formación dual y reskilling en oficios de reparación, remanufactura y gestión avanzada de materiales.

3) Movilizar inversión hacia modelos circulares con empleo digno, trazando rutas de formalización donde predomina la informalidad. Contar bien es el primer paso para crear mejor.

Novas Inova

El CIM elige a Inova para desarrollar sus acciones de Cultura Oceánica

El CIM ha confiado en Inova como consultora encargada de dar apoyo a la organización y ejecución de sus actividades de Alfabetización Oceánica, con un énfasis especial en aquellas de alcance transnacional e internacional.

Nuestro papel será actuar como “torre de control” del proyecto: orquestar la relación con universidades, centros de investigación y redes aliadas, coordinar agendas y convocatorias, y asegurar que toda la documentación fluye de forma ordenada y a tiempo entre los equipos.

Además, reforzaremos la proyección pública de cada iniciativa. Para ello, prepararemos notas informativas y piezas breves adaptadas a medios institucionales y redes sociales, con mensajes claros, evidencias verificables y un lenguaje inclusivo que acerque la ciencia del océano a públicos diversos: docentes, estudiantes, comunidades costeras y ciudadanía en general.

Todo el trabajo se realizará en estrecha coordinación con el equipo del CIM para garantizar la plena alineación con su estrategia y con los principios del Decenio de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible (2021–2030): ciencia abierta, educación transformadora y cooperación internacional. El objetivo es sencillo y ambicioso a la vez: más impacto educativo, mejor coordinación entre socios y una voz común que ponga al océano en el centro de la conversación social.

La APV renueva su confianza en Inova para consolidar la Oficina del Cambio Climático en 2026

La Autoridad Portuaria de Vigo ha renovado su confianza en Inova para seguir impulsando, a lo largo de 2026, la Oficina de Cambio Climático como palanca de sostenibilidad, transición energética y logística baja en carbono en la Eurorregión Galicia–Norte de Portugal.

Nuestra labor será el de equipo de apoyo operativo y técnico: coordinar la agenda de la Oficina, ordenar los procesos y asegurar que cada actuación llegue a tiempo y con la calidad requerida.

El encargo se articula en tres frentes:

  • Coordinación y planificación: interlocución directa con la APV y los agentes del ecosistema; programación mensual de actividades; seguimiento de hitos; elaboración de informes de progreso.

  • Gestión y preparación de entrevistas con empresas: convocatoria y agenda; materiales de apoyo; cuestionarios técnicos para identificar necesidades, oportunidades y líneas de acción en descarbonización y eficiencia energética.

  • Asistencia técnica especializada: análisis de datos y propuestas a medida; elaboración de memorias e informes ambientales; identificación de financiación climática; sesiones formativas específicas cuando proceda.

Con esta continuidad, la Oficina refuerza su función como punto de referencia para el sector portuario y logístico: más asesoramiento útil, más proyectos viables y una ejecución alineada con las prioridades climáticas de la APV.

INOVA: CONSULTORA TECNOLÓGICA
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