Desde que se fundó la primera aceleradora, con el nacimiento de Y Combinator en Cambridge (Massachusetts) en 2005, mucho ha cambiado el panorama emprendedor. Este ya contaba con la figura de incubadoras y viveros, nacidas en universidades americanas como Standford. Pero el modelo de las aceleradoras no sólo añadía el elemento inversor, sino que traía consigo nuevas metodologías, una forma diferente de abordar el desarrollo de startups, y un cambio de mentalidad en los emprendedores, el de probar y prototipar, validar y lanzar; pero imprimiendo una mayor agilidad al proceso para no perder la oportunidad.

Actualmente en Europa hay un total de 113 aceleradoras según datos del Global Accelerator Report 2015 y estas se han convertido en el pilar básico de los ecosistemas emprendedores de todo el mundo. Y es ahora, cuando el modelo de las aceleradoras ha sido validado y se reconoce el gran impacto que tiene en la generación de nuevas empresas, cuando están surgiendo nuevas iniciativas verticales, centradas en la aceleración de proyectos relacionados con un sector o temática concreta.

La verticalidad en las aceleradoras tiene numerosas ventajas para los emprendedores. Las aceleradoras de este tipo suelen estar lideradas por grandes corporaciones o cuentan con una red de empresas colaboradoras líderes en el sector. Esto permite a los emprendedores no sólo acceder a una red de mentores mucho más especializada y adaptada a sus necesidades, sino que tienen la posibilidad de compartir experiencias y conocimiento con emprendedores en su misma situación y sector (con la consiguiente generación de sinergias); y tienen acceso a una potente red de contactos, a potenciales clientes, e incluso a inversores con experiencia y conocimiento del sector que pueden aportar algo más que financiación.

Pero la verticalidad no sólo aporta ventajas a los emprendedores, las empresas también han sabido ver las bondades de las aceleradoras y de la innovación a través de las startups. La implementación en las empresas de estrategias de innovación abierta ha surgido de la imposibilidad de las algunas de ellas de mantener el ritmo de innovación impuesto por el mercado. A través de las aceleradoras no sólo acceden a nuevas tecnologías, sino que promueven nuevas formas de trabajo dentro de sus organizaciones, tienen acceso a talento y aumentan su potencial innovador.

En este nuevo panorama surge Business Factory Auto (BFA), una aceleradora vertical centrada en el sector automoción y promovida por el propio sector y por la administración pública gallega. Sus promotores son la Xunta de Galicia, el Consorcio de la Zona Franca de Vigo, PSA Groupe y el Cluster de Automoción de Empresas de Galicia (CEAGA), quien además será la entidad que gestione la aceleradora.

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Cada uno de los proyectos que resulte seleccionado, en el caso de esta primera edición para el Programa de Aceleración, recibirá una financiación de hasta 125.000 euros para su desarrollo. Además de financiación, los seleccionados tendrán acceso a mentorización, formación y participación en eventos y talleres, entre otros. Al finalizar, los proyectos tendrán acceso a participar en el Programa de Consolidación, con una financiación adicional de hasta 250.000 euros.

Desde Inova Labs hemos participado en el diseño y desarrollo de esta ilusionante iniciativa que conecta directamente a los emprendedores con el sector, un sector estratégico en Galicia que a través de BFA esperamos que siga fortaleciéndose y mejorando su posicionamiento a nivel internacional.

En el siguiente video podéis ver un resumen de la presentación realizada el 14 de septiembre en la que Alberto Casal, director de Inova Labs, explica las principales características y el porqué de una iniciativa como BFA.

El plazo de inscripción estará abierto hasta el 28 de octubre. Puedes consultar las Bases del Programa en www.bfauto.es.